Durante la más reciente emisión del discurso del Estado de la Unión, el presidente Donald Trump optó por recurrir a una de sus herramientas discursivas más recurrentes y polémicas: el endurecimiento de la narrativa sobre la inmigración. Zolan Kanno-Youngs, reportero especializado del prestigioso diario The New York Times, analizó a fondo el contexto de este momento, señalando que el mandatario estadounidense ha perfeccionado una táctica específica para ganar terreno político a través de este tema.
La estrategia consiste en vincular directamente la seguridad nacional con la situación en la frontera sur, utilizando casos individuales para justificar políticas migratorias restrictivas. Para los lectores en México, este discurso resulta familiar, ya que ha sido el eje central de la administración Trump desde su campaña en 2016. Sin embargo, en el marco del Estado de la Unión —un evento de alta visibilidad donde el presidente informa al Congreso sobre su gestión—, la reiteración de esta postura adquiere una dimensión institucional que preocupa a los defensores de los derechos humanos y a las autoridades consulares.
Kanno-Youngs destaca que la táctica de Trump no solo busca presionar por fondos para el muro fronterizo, sino también crear un contraste emocional con sus opositores políticos. Al personificar las problemáticas migratorias a través de historias seleccionadas, el presidente intenta simplificar un fenómeno complejo en una lucha de seguridad ciudadana contra lo que él denomina 'anarquía fronteriza'. Esta narrativa ha demostrado ser sumamente efectiva para consolidar el apoyo de sus seguidores más fieles, especialmente en estados clave.
El análisis del New York Times subraya que esta táctica de comunicación es un pilar fundamental en la agenda de la Casa Blanca. Al colocar la inmigración en el centro del debate nacional, Trump obliga a sus interlocutores a posicionarse en un terreno donde él se siente cómodo y dominante. Para la relación bilateral entre México y Estados Unidos, estas declaraciones suelen traducirse en una mayor vigilancia fronteriza y un clima de incertidumbre para la comunidad migrante que reside en el país del norte.
En conclusión, el uso recurrente de la retórica migratoria en escenarios de alto nivel confirma que este seguirá siendo el tema prioritario de Trump. Mientras los analistas continúan desmenuzando el impacto de sus palabras, queda claro que la política exterior y la seguridad fronteriza seguirán dictadas por la misma estrategia que llevó al magnate a la presidencia.


