Washington D.C. – En un movimiento que redefine la dinámica geopolítica del Caribe, el gobierno de Estados Unidos anunció este miércoles una flexibilización estratégica del bloqueo petrolero impuesto a Cuba. A través del Departamento del Tesoro, Washington autorizará la emisión de licencias especiales para que empresas interesadas puedan comercializar crudo venezolano y sus derivados con la isla, una medida que busca mitigar la crisis energética sin fortalecer la estructura operativa del gobierno cubano.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) detalló que esta apertura tiene como objetivo principal realizar transacciones que "apoyen al pueblo cubano". Bajo este nuevo esquema, se permitirán exportaciones destinadas a fines comerciales y humanitarios, siempre y cuando las operaciones se mantengan al margen de las entidades gubernamentales de La Habana. Se trata de un cambio pragmático que intenta atender las necesidades básicas de la población civil en medio de un colapso energético que ha dejado a la isla en una situación crítica, marcada por apagones constantes y escasez de suministros básicos.
Para garantizar el cumplimiento de sus objetivos políticos y de seguridad, Estados Unidos ha impuesto condiciones financieras sumamente estrictas a los participantes de este intercambio. Las empresas interesadas, incluyendo firmas internacionales no estadounidenses, deberán adherirse a un régimen de supervisión donde los ingresos derivados de las ventas sean depositados en cuentas controladas directamente por Washington. Este mecanismo está diseñado para asegurar que el flujo de capital no sea desviado hacia fines políticos o militares por parte del Estado cubano.
Este giro en la política exterior estadounidense ocurre en un contexto regional transformado tras la intervención militar en Venezuela que resultó en el derrocamiento de Nicolás Maduro. Con el restablecimiento gradual de las operaciones petroleras en suelo venezolano y la presión de Washington para que las petroleras occidentales retomen su actividad en el país sudamericano, el mercado energético latinoamericano vive un proceso de reconfiguración. De hecho, gigantes globales del comercio de materias primas, como Vitol y Trafigura, ya han comenzado a movilizar barriles hacia mercados occidentales bajo esquemas similares de exención.
Para México, este anuncio es de particular relevancia debido a los lazos históricos y la proximidad geográfica con ambas naciones. La estabilidad del Caribe es una prioridad para la política exterior mexicana, especialmente ante la reciente crisis humanitaria en Cuba que ha motivado incluso ayuda económica de países como Canadá. La entrada de petróleo venezolano a través de canales privados podría alterar el equilibrio de suministro en la región, ofreciendo un respiro a la economía cubana mientras se mantiene la vigilancia internacional sobre el destino de los recursos.



