Stephen McCullagh, un creador de contenido en la plataforma YouTube, se encuentra en el centro de un proceso judicial de alto perfil tras ser acusado del asesinato de su pareja, Natalie McNally, quien se encontraba en el cuarto mes de embarazo al momento de su muerte. El caso ha conmocionado a la opinión pública internacional debido a la frialdad con la que el sospechoso habría planeado su coartada utilizando herramientas digitales.

De acuerdo con las pruebas presentadas ante el tribunal en el condado de Antrim, Irlanda del Norte, McCullagh pretendía estar realizando una transmisión en vivo del popular videojuego Grand Theft Auto (GTA) desde su domicilio la noche en que ocurrió el crimen. Durante el tiempo en que la policía cree que McNally fue atacada, el canal de YouTube del acusado mostraba una partida de larga duración, lo que en un principio le permitió evadir las sospechas iniciales de los investigadores al situarlo supuestamente frente a su computadora.

No obstante, la investigación forense digital reveló una verdad perturbadora. Los peritos determinaron que el metraje no se estaba transmitiendo en tiempo real, sino que había sido grabado cuatro días antes del asesinato. La fiscalía sostiene que McCullagh reprodujo el video de manera estratégica para engañar a su audiencia y a las autoridades, simulando una interacción con sus seguidores mientras se desplazaba para cometer el acto violento. Esta táctica de manipulación digital ha sido calificada por los fiscales como un acto de premeditación extrema.

Para el contexto en México, este caso resalta una preocupante tendencia en el uso de la tecnología para intentar burlar la justicia. En un entorno donde el feminicidio es una crisis de seguridad nacional, el uso de plataformas de streaming como herramienta de encubrimiento representa un nuevo reto para las policías cibernéticas. El nivel de planificación mostrado por McCullagh subraya la necesidad de protocolos de investigación digital más estrictos en crímenes de violencia de género.

Natalie McNally, de 32 años, fue hallada sin vida en su hogar con múltiples heridas de arma blanca. A pesar de los esfuerzos del acusado por mantener su mentira, el análisis técnico del video y la falta de respuesta a comentarios específicos en vivo durante la transmisión falsa terminaron por delatarlo. El juicio continúa mientras la comunidad internacional exige justicia por la muerte de la joven y su hijo no nacido, en un proceso que sentará precedentes sobre la validez de las coartadas digitales en la era moderna.