Leominster, Herefordshire – Lo que antes era un área de descanso a las afueras de la ciudad inglesa de Leominster se ha transformado en lo que los residentes locales describen como una "zona de guerra". Tras una orden de desalojo emitida por las autoridades locales contra un grupo de comunidades nómadas que ocupaban ilegalmente el terreno, el escenario resultante es de total desolación y descuido ambiental.
Fotografías recientes capturadas en el sitio, ubicado cerca de la transitada carretera A44 en Herefordshire, muestran un panorama alarmante. Montañas de basura acumulada, pañales sucios esparcidos por el suelo, colchones en estado de descomposición y, lo más impactante, los restos de una caravana completamente calcinada que fue abandonada por los ocupantes al retirarse de la zona tras la presión gubernamental.
Para el público en México, es importante contextualizar que en el Reino Unido existen grupos conocidos como "Travellers" (comunidades nómadas o viajeros), que suelen desplazarse por el país en caravanas y remolques. Si bien muchos operan dentro de la legalidad, los asentamientos en terrenos no autorizados representan un desafío constante para los consejos municipales británicos, quienes deben gestionar procesos legales complejos para recuperar los espacios públicos.
En este caso particular, el Consejo de Herefordshire —el organismo gubernamental responsable de la administración local en esta región del oeste de Inglaterra— tuvo que intervenir legalmente para ejecutar el desalojo. Sin embargo, la recuperación del predio ha dejado un problema mayor para la comunidad debido a la magnitud de los desechos dejados atrás. La presencia de materiales de difícil degradación y residuos biológicos representa un riesgo sanitario inmediato para los ecosistemas circundantes.
Los vecinos de la localidad han expresado su indignación ante los medios ingleses, señalando que los costos de saneamiento y recolección de basura suelen ser absorbidos por los contribuyentes locales a través de sus impuestos. El abandono de una caravana incendiada es un factor crítico, ya que su remoción exige protocolos especiales de manejo de residuos peligrosos.
Por ahora, las autoridades no han reportado arrestos relacionados específicamente con los daños ambientales, pero han reafirmado que mantendrán la vigilancia en la zona para prevenir que se establezcan nuevos campamentos clandestinos. Este incidente reaviva la discusión en Europa sobre la falta de sitios autorizados para estas comunidades y la responsabilidad ambiental de los ocupantes temporales de tierras públicas.



