La Universidad de Cincinnati ha interpuesto una demanda formal contra su exmariscal de campo, Brendan Sorsby, alegando un incumplimiento de contrato relacionado con sus acuerdos de derechos de imagen. La disputa legal surge tras la transferencia del jugador a la Universidad de Texas Tech, movimiento que, según la institución demandante, activó una cláusula de rescisión de un millón de dólares que el atleta se ha negado a cubrir hasta el momento.

El conflicto se centra específicamente en un contrato de NIL (Name, Image and Likeness), un esquema legal en el deporte universitario de Estados Unidos que permite a los estudiantes-atletas monetizar su nombre, imagen y semejanza. Según los documentos legales presentados por la representación de los Bearcats de Cincinnati, Sorsby habría aceptado términos que incluían una penalización económica sustancial en caso de abandonar el programa deportivo para unirse a otra institución de la División I de la NCAA antes de concluir su compromiso.

Brendan Sorsby, quien fue una pieza clave en la ofensiva de Cincinnati antes de decidir su ingreso al portal de transferencias, se encuentra ahora en el ojo del huracán mediático y jurídico. Este caso es seguido de cerca por expertos legales en el ámbito deportivo, ya que podría sentar un precedente importante sobre la validez y ejecución de las llamadas 'cláusulas de salida' en contratos universitarios. Hasta hace pocos años, el deporte colegial no permitía este tipo de remuneraciones ni obligaciones financieras directas para los jugadores, operando bajo un estricto modelo amateur.

Para los seguidores del futbol americano en México, país donde la afición por la NCAA ha crecido exponencialmente, este incidente subraya la transformación radical que vive el deporte universitario estadounidense. Lo que antes se regía por principios de becas académicas, ahora se gestiona bajo contratos millonarios similares a los de la NFL, con disputas legales que involucran sumas de dinero que anteriormente eran impensables para un atleta que aún no llega al profesionalismo de primer nivel.

La universidad busca recuperar la inversión realizada a través de sus colectivos de patrocinio, argumentando que la salida de Sorsby hacia los Red Raiders de Texas Tech representa una pérdida económica y estratégica para el programa de los Bearcats. Por su parte, la defensa del mariscal de campo aún no ha emitido una postura oficial detallada, aunque se anticipa un litigio prolongado en las cortes de Ohio para determinar si el cobro de un millón de dólares por una transferencia es legalmente ejecutable bajo las normativas vigentes del estado y de la propia asociación deportiva.