El reconocido cineasta israelí Tom Shoval, figura clave en el cine contemporáneo de Oriente Medio y director de la aclamada cinta 'A Letter to David', ha manifestado públicamente su apoyo a Tricia Tuttle, la actual directora del Festival Internacional de Cine de Berlín, mejor conocido como la Berlinale. Esta declaración surge en un momento de intensa presión y escrutinio sobre la gestión del festival alemán, uno de los eventos cinematográficos más influyentes del mundo.
Shoval fue enfático al señalar que el descontento y las protestas que han rodeado la edición de este año no cuentan la historia completa de lo que sucede al interior de la organización. Según el cineasta, Tuttle ha sido blanco de críticas injustas en medio de un clima político global sumamente polarizado. "Ella no es quien debería estar bajo fuego", afirmó Shoval, sugiriendo que la responsabilidad de las tensiones actuales no recae exclusivamente en la dirección del certamen.
Para el público y la industria cinematográfica en México, la Berlinale no es un evento ajeno. Este festival es considerado uno de los 'Tres Grandes' (junto a Cannes y Venecia) y ha sido históricamente una plataforma fundamental para el cine mexicano. Directores nacionales como Natalia López Gallardo, Alonso Ruizpalacios y Lila Avilés han encontrado en Berlín un espacio de validación internacional. Por ello, cualquier inestabilidad en su liderazgo genera eco en la comunidad artística de México, que depende de estos foros para la distribución y el prestigio de sus obras.
Tricia Tuttle, quien anteriormente dirigió el Festival de Cine de Londres (BFI), asumió las riendas de la Berlinale en un periodo de transición administrativa y agitación política. El festival ha enfrentado llamados al boicot y manifestaciones relacionadas con el conflicto en Gaza, lo que ha puesto a su directiva en una posición vulnerable frente a la opinión pública y los medios de comunicación.
El respaldo de Shoval es significativo, ya que proviene de una de las voces más respetadas del cine israelí, aportando una perspectiva de equilibrio en un debate que ha amenazado con opacar los logros artísticos del festival. El cineasta insiste en que la gestión de Tuttle debe ser evaluada por su visión curatorial y su capacidad para mantener la integridad del evento como un espacio de diálogo, más allá de las presiones externas que han marcado la agenda mediática reciente.
Con este espaldarazo, se busca redirigir la conversación hacia el futuro del festival y la necesidad de proteger a las instituciones culturales de los ataques directos en tiempos de crisis social. La Berlinale continúa siendo un termómetro de la industria global, y la estabilidad de su directiva es clave para asegurar que siga siendo un puerto seguro para el cine de autor de todo el mundo, incluido el de América Latina.


