CIUDAD DE MÉXICO – En un movimiento que ha sacudido los cimientos de la diplomacia económica global, el presidente del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) ha formalizado su renuncia tras la divulgación de vínculos con el polémico y fallecido financiero estadounidense Jeffrey Epstein. La decisión se produce después de que una auditoría interna analizara la naturaleza de su relación con el magnate, quien fuera condenado por graves delitos sexuales.
La investigación institucional, según los informes preliminares obtenidos por la prensa internacional y replicados por fuentes como El Universal, determinó que, si bien existieron contactos con Epstein, no se encontraron "preocupaciones adicionales" o conductas ilícitas nuevas que no hubieran sido detectadas anteriormente. No obstante, en el clima actual de exigencia de transparencia y ética en las altas esferas del poder, la permanencia del directivo al frente de una de las organizaciones más influyentes del planeta se volvió insostenible para la reputación de la entidad.
Jeffrey Epstein, cuya figura ha proyectado una sombra de sospecha sobre diversas personalidades de la élite política, académica y económica mundial, fue condenado inicialmente en 2008. Los cargos en su contra en aquel momento incluyeron la solicitación de una prostituta y el inducir a una menor a la prostitución. Su red de contactos, que incluía a líderes mundiales, científicos de renombre y empresarios de alto nivel, ha sido objeto de un escrutinio exhaustivo desde su detención en 2019 y su posterior fallecimiento en prisión, provocando una cascada de dimisiones en diversos sectores de la vida pública internacional.
Para México, el Foro Económico Mundial representa un espacio de vital importancia para la atracción de inversión extranjera y el diálogo diplomático. Cada año, delegaciones mexicanas de alto nivel, integradas por secretarios de Estado, gobernadores y líderes de la iniciativa privada, asisten a la cumbre de Davos, Suiza, para posicionar al país en la agenda económica global. La inestabilidad en la cúpula de esta organización genera una justificada incertidumbre sobre los marcos de integridad y gobernanza que rigen las relaciones entre las élites financieras globales y las naciones en desarrollo.
A pesar de que el informe interno del Foro intenta cerrar el capítulo asegurando la ausencia de irregularidades adicionales en el comportamiento del ahora expresidente, su salida subraya la política de "tolerancia cero" que las organizaciones internacionales intentan proyectar ante escándalos de esta magnitud. El Foro Económico Mundial se enfrenta ahora al reto de restaurar su imagen pública y garantizar que sus procesos de supervisión cumplan con los más altos estándares de ética corporativa, evitando que los vínculos personales de sus integrantes comprometan la misión de la institución.



