En México, el mango no es solo un pilar fundamental de la gastronomía popular y los mercados locales, sino una auténtica «superfruta» que ofrece una amplia gama de beneficios para el organismo. Conocido popularmente como «el rey de las frutas», su presencia en las mesas mexicanas, especialmente durante la temporada de calor, representa una oportunidad invaluable para fortalecer la nutrición diaria de las familias.
Desde el punto de vista nutricional, el mango destaca por su extraordinario aporte de vitamina C y vitamina A. De acuerdo con especialistas en salud, una sola pieza de mango puede cubrir gran parte de los requerimientos diarios de estos nutrientes, los cuales son esenciales para robustecer el sistema inmunológico y prevenir enfermedades respiratorias. Además, su alto contenido de vitamina E y betacarotenos lo convierte en un potente aliado para la salud de la piel, actuando como un antioxidante natural que combate el envejecimiento celular y protege contra los radicales libres.
La salud digestiva es otro de los pilares que justifica el consumo frecuente de esta fruta tropical. El mango es sumamente rico en fibra dietética y contiene enzimas digestivas naturales que facilitan el tránsito intestinal y ayudan en la descomposición de las proteínas. En un contexto como el de México, donde los problemas gastrointestinales son recurrentes en la consulta médica, integrar el mango en la dieta puede ser una medida preventiva eficaz para mejorar la digestión y evitar problemas como el estreñimiento.
Asimismo, la pulpa del mango es una fuente importante de minerales como el potasio y el magnesio, elementos clave para regular la presión arterial y mantener el correcto funcionamiento del sistema cardiovascular. Por otro lado, sus compuestos fenólicos se han vinculado con la protección de la salud ocular, ayudando a filtrar los rayos de luz azul dañinos y reduciendo el riesgo de degeneración macular.
Para el consumidor mexicano, la versatilidad del mango es una ventaja competitiva. Ya sea que se consuma de forma natural, en las tradicionales ensaladas o como el clásico snack callejero con limón y chile, esta fruta es un recurso accesible y saludable. No obstante, los expertos recomiendan su consumo moderado dentro de una dieta equilibrada, aprovechando siempre la frescura de la producción nacional para maximizar la absorción de sus propiedades medicinales y nutricionales.


