El Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó su más reciente evaluación sobre la economía de Estados Unidos, calificándola como "boyante", aunque no exenta de serios desafíos estructurales. Según el organismo multilateral, se prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) de la mayor economía del mundo registre un crecimiento acelerado del 2.4% hacia el cuarto trimestre de 2026, una cifra que supera el 2.2% estimado para el cierre de 2025.

A pesar del optimismo en las cifras de crecimiento y la fortaleza del mercado laboral —donde se espera que el desempleo baje del 4.5% al 4.1% en el próximo año—, el FMI lanzó una advertencia contundente sobre las políticas comerciales de la administración estadounidense. Kristalina Georgieva, directora gerente del organismo, señaló que el enfoque proteccionista y la imposición de aranceles por parte del presidente Donald Trump podrían representar un "lastre para la actividad económica mayor de lo esperado".

Para México, esta perspectiva resulta de vital importancia. Como principal socio comercial de Estados Unidos, cualquier distorsión en el flujo de mercancías o el encarecimiento de las importaciones mediante aranceles impacta directamente en las cadenas de suministro regionales y en la competitividad de la industria manufacturera mexicana. El informe del FMI sugiere que la economía estadounidense habría tenido un desempeño superior de no ser por los elevados impuestos a las importaciones extranjeras, una señal de alerta para la estabilidad del T-MEC.

En cuanto a la política monetaria, el FMI recomendó a la Reserva Federal (Fed) mantener una postura cautelosa. Tras realizar tres recortes a la tasa de interés en 2025, Georgieva sugirió que el tipo de referencia podría ajustarse hasta un 3.4%, partiendo del 3.6% actual. No obstante, instó a evitar reducciones más profundas, a menos que ocurra un "deterioro sustancial" en el empleo, con el fin de garantizar que la inflación converja finalmente al objetivo del 2% para el año 2027.

Finalmente, el organismo internacional expresó su preocupación por la salud de las finanzas públicas estadounidenses. El FMI subrayó que los grandes déficits del presupuesto federal y el aumento constante de la deuda pública representan un riesgo creciente para la estabilidad financiera. Para los mercados emergentes como México, un desequilibrio en la deuda estadounidense podría traducirse en mayor volatilidad cambiaria y presiones sobre las tasas de interés locales.