En una operación coordinada de alta precisión, elementos de la Secretaría de Marina (Semar) y la Fiscalía General de la República (FGR) lograron la localización y posterior neutralización de un laboratorio clandestino destinado al procesamiento de sustancias ilícitas en las inmediaciones del poblado de Chacala, en el estado de Durango. Este hallazgo representa un golpe estratégico a las estructuras operativas de los grupos criminales que mantienen presencia en la región.

De acuerdo con el reporte oficial de las autoridades navales, el laboratorio fue detectado gracias a intensos patrullajes de vigilancia aérea realizados en la zona serrana de la entidad. Tras el avistamiento de estructuras sospechosas y equipo utilizado habitualmente para el «cocimiento» de narcóticos sintéticos, las unidades de infantería de marina, con el respaldo legal de la FGR, procedieron a asegurar el perímetro por tierra para neutralizar el sitio y evitar la continuación de las actividades delictivas.

Investigaciones de inteligencia criminal señalan que la zona donde se efectuó el operativo se encuentra bajo la influencia y control directo de Fausto Isidro Meza Flores, mejor conocido en el ámbito delictivo como “El Chapo Isidro”. Meza Flores es identificado por las autoridades mexicanas y estadounidenses como el líder de una organización remanente de los Beltrán Leyva, manteniendo una hegemonía histórica en el norte de Sinaloa y el sur de Durango, zonas que integran el denominado Triángulo Dorado.

Aunque en el informe preliminar no se detalló la cantidad exacta de precursores químicos o el tipo específico de estupefaciente que se producía en el lugar, las autoridades confirmaron que el inmueble contaba con la infraestructura necesaria para la producción a gran escala. El desmantelamiento de estos centros de producción es una prioridad para el Estado mexicano, buscando frenar el flujo de drogas que transitan hacia la frontera norte del país.

El estado de Durango, particularmente en sus zonas limítrofes, continúa siendo un punto crítico de vigilancia para las fuerzas federales debido a las condiciones geográficas que facilitan la instalación de laboratorios ocultos bajo el denso follaje. Este operativo se suma a las recientes acciones de la Semar en estados vecinos, reforzando la estrategia de seguridad nacional para mermar la capacidad económica del crimen organizado. El sitio fue debidamente inhabilitado y los objetos asegurados fueron puestos a disposición del Ministerio Público de la Federación para integrar la carpeta de investigación correspondiente.