A menos de dos años de que el balón comience a rodar en la histórica Copa del Mundo de 2026, el panorama del futbol nacional se centra en la capacidad organizativa y, sobre todo, en la integridad de los asistentes. Mikel Arriola, en su calidad de directivo y comisionado dentro de la estructura del balompié mexicano, ha salido al paso para asegurar que el país cuenta con los protocolos y la infraestructura necesaria para garantizar un entorno seguro durante la justa mundialista y los encuentros de preparación de alto perfil, como el esperado duelo ante la selección de Portugal.

En declaraciones recientes, Arriola enfatizó que México posee argumentos sólidos para proyectar una imagen de estabilidad y orden ante la FIFA y la comunidad internacional. La preocupación por la seguridad en los recintos deportivos ha sido un tema recurrente en la agenda nacional, pero el directivo fue tajante al señalar que se han redoblado esfuerzos para que eventos de esta magnitud transcurran sin contratiempos de ninguna índole.

El comisionado destacó que la experiencia acumulada en la organización de torneos locales y la implementación de nuevas estrategias de vigilancia y control de acceso son pilares fundamentales de esta garantía. Para el Mundial de 2026, que México compartirá con Estados Unidos y Canadá, las sedes del Estadio Azteca en la Ciudad de México, el Estadio Akron en Guadalajara y el Estadio BBVA en Monterrey están bajo un riguroso escrutinio para cumplir con los más altos estándares globales de protección civil y seguridad pública.

Respecto al próximo enfrentamiento amistoso entre la Selección Mexicana y el combinado de Portugal, Arriola subrayó que este partido no solo representa un reto deportivo de primer nivel, sino también una prueba de fuego para demostrar que el país está listo para recibir a las grandes potencias del balompié mundial. "Tenemos los argumentos para enviar un mensaje de seguridad contundente", afirmó, haciendo referencia a la estrecha colaboración que existe entre las autoridades deportivas y las diversas fuerzas de seguridad estatales y federales.

Este compromiso surge en un momento crucial donde la afición y los organismos internacionales exigen transparencia y resultados tangibles en la gestión de los estadios. La promesa de Arriola busca tranquilizar tanto a los seguidores locales como a los visitantes extranjeros que se darán cita en tierras aztecas, reafirmando que la prioridad absoluta es que la fiesta del futbol se viva en un ambiente de paz. Con el Mundial 2026 en el horizonte, México se prepara para reafirmar su estatus como un anfitrión histórico, confiable y plenamente capaz.