Petróleos Mexicanos (Pemex) ha dado un paso decisivo en su estrategia para fortalecer el sector agropecuario nacional al reportar un incremento del 21% en su producción de fertilizantes. De acuerdo con cifras recientes de la institución, la generación de estos insumos alcanzó las 975 mil toneladas, una cifra que marca un hito en el esfuerzo por reactivar la industria petroquímica del país y garantizar la seguridad alimentaria en territorio mexicano.

Este repunte productivo es el resultado directo de un ambicioso programa de inversión destinado a la rehabilitación de plantas que durante años operaron por debajo de su capacidad o se encontraban en estado de abandono. Complejos petroquímicos estratégicos como los de Cosoleacaque, Coatzacoalcos y Lázaro Cárdenas han sido el foco de intervenciones técnicas y financieras, permitiendo que la producción de urea y amoniaco recupere su ritmo en beneficio directo de los productores del campo.

El impulso a la producción de fertilizantes es un componente esencial del programa 'Fertilizantes para el Bienestar', el cual busca entregar estos insumos de manera gratuita a pequeños y medianos agricultores. Al incrementar la capacidad de refinación y procesamiento doméstico, el Gobierno de México pretende mitigar el impacto de la volatilidad de los precios internacionales, un factor que ha afectado históricamente la rentabilidad de las cosechas mexicanas y el costo final de los alimentos.

Especialistas del sector señalan que esta medida no solo tiene un trasfondo productivo, sino también una importancia geopolítica. Al reducir la dependencia de importaciones provenientes de mercados distantes, México fortalece su autonomía ante crisis externas que puedan interrumpir las cadenas de suministro globales. La meta de la paraestatal es clara: consolidar un sistema de producción local robusto que logre cubrir la demanda interna y sustente el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) agrícola.

Con estas acciones, Pemex reafirma su papel estratégico como motor del desarrollo nacional, extendiendo su influencia más allá de la extracción de crudo. La apuesta por los fertilizantes se perfila como una de las piezas clave para la estabilidad de la canasta básica y el renacimiento de la soberanía alimentaria, un compromiso que continuará demandando una gestión eficiente de los recursos petroquímicos en los próximos años.