Para los habitantes de Goma, la pesadilla del conflicto armado ha llegado finalmente a sus puertas. En las últimas horas, residentes de esta ciudad estratégica, ubicada al este de la República Democrática del Congo, reportaron intensos tiroteos y el uso de artillería pesada luego de que grupos rebeldes —presuntamente respaldados por el gobierno de Ruanda— lograran superar la resistencia de las tropas gubernamentales congoleñas.
La incursión marca un punto de inflexión peligroso en la inestabilidad crónica que azota a la región central de África. Según informes de testigos en el lugar, el avance insurgente fue rápido y contundente, obligando a las fuerzas oficiales a replegarse ante la superioridad táctica de los atacantes en puntos clave de la periferia urbana. El estruendo de las ráfagas de ametralladora y las explosiones ha sumido a la urbe en un estado de parálisis y terror, mientras las familias buscan refugio en sótanos y edificios gubernamentales.
La gravedad de la situación no radica solo en el control territorial, sino en la magnitud de la crisis humanitaria que este movimiento militar conlleva. Funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han emitido una alerta urgente, estimando que más de un millón de personas desplazadas se encuentran actualmente dentro de los límites de la ciudad. Goma se había consolidado como el último gran santuario para miles de civiles que huían de la violencia en las provincias rurales aledañas, confiando en que la presencia de fuerzas de paz internacionales garantizara su seguridad.
Con la entrada de los rebeldes a la ciudad, ese refugio se ha transformado en una zona de combate activo. Para el lector en México, es importante contextualizar que la República Democrática del Congo enfrenta una de las crisis de desplazamiento más severas del mundo, con implicaciones directas en la estabilidad de toda la región subsahariana. Goma es un centro logístico vital y su caída representa un golpe devastador para la administración del presidente Félix Tshisekedi.
Hasta el momento, los organismos internacionales han solicitado un cese al fuego inmediato para permitir la evacuación de civiles y la llegada de suministros médicos básicos. Sin embargo, con los rebeldes consolidando sus posiciones y las tropas del Congo en retirada, el destino de Goma y de los cientos de miles de refugiados que alberga pende de un hilo. La comunidad internacional observa con cautela, temiendo que el conflicto escale hacia una confrontación regional directa entre los gobiernos de Kinshasa y Kigali.


