Ciudad de México — En un movimiento que busca profundizar la llamada "austeridad republicana" en el ámbito democrático, Claudia Sheinbaum Pardo presentó los ejes fundamentales de su propuesta de reforma electoral. El paquete legislativo contempla cambios estructurales profundos, entre los que destacan la reducción del Senado de la República, el recorte de tiempos oficiales para partidos políticos y la controvertida eliminación del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP).
Durante la presentación de su iniciativa, Sheinbaum envió un mensaje contundente a las fuerzas de oposición y a los legisladores actuales, asegurando que "la ciudadanía verá claramente a quien vote por mantener privilegios". Este pronunciamiento coloca el debate en la arena de la ética pública y la eficiencia presupuestal, sugiriendo que la actual infraestructura electoral mexicana resulta excesivamente costosa para el erario público y que los representantes populares deben alinearse con el sentimiento de ahorro nacional.
Uno de los puntos que mayor debate generará entre los actores políticos es la propuesta de reducir el número de escaños en la Cámara de Senadores. Actualmente conformada por 128 legisladores, la Cámara Alta se vería compactada bajo este plan, buscando un ejercicio legislativo más ágil y menos oneroso. Asimismo, se contempla una revisión a la baja del financiamiento y los tiempos de comunicación de los partidos políticos en medios electrónicos, bajo la premisa de que la democracia debe basarse en propuestas y no en el gasto publicitario desmedido.
La eliminación del PREP representa otro de los pilares disruptivos de la propuesta. Este sistema, que ha funcionado durante décadas como la principal herramienta de certidumbre informativa la noche de los comicios, sería sustituido por un mecanismo de cómputo más directo. Según la visión planteada por Sheinbaum, la tecnología y los procesos actuales permitirían agilizar los cómputos oficiales, haciendo que el gasto destinado a resultados preliminares resulte redundante dentro de la logística electoral.
La reforma se enmarca en el contexto de la consolidación del proyecto político de la Cuarta Transformación, que ha mantenido una postura crítica hacia el costo operativo de las instituciones electorales. Para diversos analistas, esta propuesta no solo busca una eficiencia administrativa, sino también un cambio de paradigma en la representación política del país, apelando a una estructura más esbelta que responda directamente a las demandas de sobriedad en el gasto público exigidas por la población mexicana.


