La ambiciosa reforma electoral anunciada recientemente por la presidenta Claudia Sheinbaum ha detonado un escenario de tensión política no solo con la oposición tradicional, sino en el corazón mismo de su coalición legislativa. En una postura que pone en duda la viabilidad de la iniciativa en los términos actuales, figuras clave del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT) han manifestado un rechazo contundente, calificando la propuesta como un riesgo para la pluralidad democrática del país.
Desde el Senado de la República, Luis Armando Melgar, representante del PVEM, fue uno de los críticos más vocales al adelantar que su voto será en contra de la reforma. El legislador argumentó que el proyecto actual representa un “retroceso democrático” al atentar contra la participación de las minorías en los órganos de decisión. “Si la reforma viene en los términos como los anunció hoy la señora Presidenta, mi voto, como el de varios del Partido Verde, va a ser en contra. La participación minoritaria fortalece la democracia. No estamos hablando de recortes, estamos hablando de debilitarla”, sentenció Melgar, subrayando que la pluralidad es fundamental para el equilibrio político de México.
Por su parte, la bancada del Partido del Trabajo también ha levantado la voz a través de la senadora Yeidckol Polevnsky. La legisladora calificó la propuesta como “fuera de toda realidad” y centró sus críticas en la estructura de los recortes presupuestales previstos. Polevnsky señaló que la iniciativa plantea un esquema de financiamiento inequitativo que asfixiaría a los partidos con menor representación, dificultando su operatividad frente a las fuerzas mayoritarias.
Ante este panorama de disidencia interna, el coordinador parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, ha intentado calmar las aguas. El veterano legislador hizo un llamado a sus aliados del PT y el Verde para que “reflexionen” sobre la importancia de la reforma, apelando a la unidad que ha caracterizado al bloque oficialista. Sin embargo, el desafío técnico y político parece mayor, dado que estas reformas constitucionales requieren de una mayoría calificada que Morena no puede garantizar sin el respaldo absoluto de sus aliados.
Mientras tanto, Movimiento Ciudadano (MC) ha optado por una estrategia de cautela mediática. La dirigencia del partido naranja determinó guardar silencio institucional hasta que el documento sea recibido formalmente en el Congreso la próxima semana. Este distanciamiento de los aliados y el silencio de la oposición moderada sugieren que la reforma enfrentará un camino accidentado en el Poder Legislativo, donde el consenso parece estar más lejos de lo previsto.


